
En muchas ocasiones los revestimientos se ven afectados por lesiones, las cuales son perjudiciales para el sustrato y presentan
a éste como una construcción vieja y deteriorada.
A continuación describiremos las lesiones más frecuentes, las causas que las producen y las soluciones más adecuadas para
combatirlas.
Fisuras y grietas
Estas aperturas que se producen en la masa del revestimiento y a través de las cuales penetran el agua y otros
agentes nocivos, provocan el deterioro de los revestimientos y del sustrato. Dichas fisuras y grietas pueden
clasificarse como vivas si la separación entre labios varía o como muertas si por el contrario permanecen
inamovibles a lo largo del tiempo.
Los orígenes posibles de la aparición de estas aberturas son debidos a:
- Movimientos del soporte.
- Cambios bruscos de temperaturas.
- Secado muy rápido de la película de pintura debido
al viento.
- Mala adherencia de la pintura a causa de la aplicación
de una capa muy gruesa de pintura.
- Diferentes características de los asentamientos de
la construcción.
Para conseguir un secado correcto la capa de pintura ha de ser poco gruesa, hay que trabajar en unas condiciones
atmosféricas favorables, vigilar que el disolvente a emplear sea el adecuado y que la ventilación sea buena.
Abolsamientos y desprendimientos
Cuando hay una falta de adherencia entre el sustrato y el revestimiento, aparece un ahuecamiento de la capa de pintura.
Cuando aparece esta separación es seguro que toda o parte de la capa de pintura se desprenderá del soporte.
Las posibles causas de la aparición de estos abolsamientos pueden ser:
- Realizar la aplicación del revestimiento bajo unas
condiciones atmosféricas desfavorables.
- Que la superficie a pintar esté sucia.
- Haber aplicado una capa de pintura muy gruesa.
Cambios de color
Los cambios de color en un revestimiento no tienen por qué perjudicar a la capacidad de protección que tiene esa pintura, lo que sí
producen es un desequilibrio en la estética del soporte.
Cuando aparecen esos cambios de tonalidad se puede deber a:
- Utilizar pinturas de colores parecidos.
- Haber efectuado la aplicación de manera discontinua.
- Aplicar el producto bajo condiciones meteorológicas
muy diferentes.
- Haber diluido el revestimiento de forma desigual en las
diferentes aplicaciones.
- Sustratos muy diferentes en cuanto a porosidad,
composición, etc.
- Aplicación efectuada por diferentes personas.
- Cuando la aplicación ha sido realizada mediante
proyección, no haber mantenido constante la distancia.
Carbonatación
La carbonatación es la aparición de manchas blanquecinas a los pocos días de la aplicación del revestimiento. Estas manchas, compuestas por
la sales cálcicas del cemento, aparecen cuando la aplicación de los morteros se ha llevado a cabo con temperaturas ambientes inferiores a 7ºC
y con una humedad relativa superior al 65%.
También es posible que aparezcan si se han originado lluvias considerables durante los 8 días posteriores a la aplicación.
Para eliminar las eflorescencias aparecidas, lavaremos la superficie con una mezcla de 1 parte de ácido clorhídrico y 10 de agua. Cuando la
superficie esté limpia y seca, aplicaremos una capa de pintura a toda la superficie afectada.
Espectros
En ocasiones una vez aplicada la capa de pintura, aparecen unas sombras o transparencias que conllevan la diferencia de tonos del color
de la pintura según esté encima de las llagas (juntas de cemento que unen los ladrillos) o de los bloques (ladrillos) del sustrato.
Estas apariciones pueden ser debidas a:
- Humedades que ascienden desde el suelo donde está
situada la construcción.
- Infiltraciones de agua por fisuras existentes en la
superficie.
- Infiltraciones de agua a través de paredes y techos de
poco grosor.
- Construcción muy diferente en su composición,
porosidad, espesor, etc.
Siempre que haya entradas de agua en la construcción, se debe reforzar o reconstruir dicha construcción.
Aparición de microorganismos: mohos, algas, musgo,...
La penetración del agua en las construcciones a través de los muros, la humedad que se produce en las paredes interiores de
los edificios,... conlleva el deterioro de los yesos, pinturas y recubrimientos apareciendo mohos, musgo, eflorescencias,...
Para que estas filtraciones no se produzcan, debemos recubrir la parte externa de la construcción con un revestimiento
impermeable que impida la penetración del agua de lluvia y que por otra parte permita la transpiración, o sea, la difusión
del vapor de agua a través de la película, para que el muro pueda secarse.
En el caso de que el aspecto externo de la fachada no permita aplicar una pintura, debido al acabado de la construcción como
en el caso de los revocos especiales, piedra natural, obra vista, etc. tenemos que recurrir a otros sistemas de protección como
los productos hidrofugantes, que modifican la tensión superficial y provocan una repelencia al agua impidiendo que ésta penetre en
los poros del material y haciendo que escurra la lluvia por la superficie.